Septiembre marca el regreso a la rutina. Se acabaron los días de playa, los horarios sin despertador y las comidas improvisadas. Vuelven el trabajo, las reuniones, los madrugones y esa sensación de que el verano ha pasado demasiado rápido.
Si al volver a la rutina notas más cansancio, apatía, irritabilidad o falta de motivación, no eres el único. Es lo que conocemos como síndrome postvacacional. Pero septiembre también puede ser el momento perfecto para volver a cuidarte. Y recuperar tu entrenamiento puede marcar la diferencia.
Vuelve al gimnasio y cambia el chip
Después de un día de trabajo, pocas cosas ayudan tanto a desconectar como una buena sesión de ejercicio. Entrenar te permite dejar atrás durante un rato los correos, las reuniones y las preocupaciones del trabajo para concentrarte en algo tan sencillo como moverte, superarte y cuidar de ti.
Además, como ya os hemos contado otras veces, la actividad física está relacionada con una mejor gestión del estrés y con una mayor sensación de bienestar. Una sesión de entrenamiento puede convertirse en ese momento del día que necesitas para despejar la mente y recuperar energía. No necesitas esperar a sentirte motivado para empezar. Muchas veces, la motivación aparece después de dar el primer paso.

Tu gimnasio: mucho más que un lugar para entrenar
Volver al gimnasio en septiembre no significa simplemente recuperar las pesas o empezar a correr en la cinta, significa recuperar un espacio para ti. Una hora en la que puedes olvidarte de las obligaciones, ponerte tus auriculares, seguir tu entrenamiento y centrarte en tus propios objetivos. Un momento para liberar tensión y salir con la sensación de haber hecho algo positivo por tu cuerpo y tu mente.
Y si entrenar solo te cuesta, contar con un entorno adecuado puede ayudarte a mantener la constancia. Las clases dirigidas, el ambiente del gimnasio y el acompañamiento de profesionales pueden hacer que volver a entrenar sea mucho más fácil y, sobre todo, más motivador.
Recupera tu rutina y vuelve a sentirte bien
Después de las vacaciones, recuperar unos horarios estables es fundamental. Incorporar el entrenamiento a tu agenda puede ayudarte a volver a estructurar tus días. Elige los días que mejor encajen con tu horario y conviértelos en una cita contigo mismo.
¿Entrenas antes de trabajar? Perfecto. ¿Prefieres desconectar al salir de la oficina? También. ¿Solo tienes tres días disponibles? Es suficiente para empezar. Lo importante no es entrenar todos los días, sino encontrar una rutina que puedas mantener.
No necesitas empezar desde cero
Quizá durante el verano hayas dejado de entrenar. O quizá hayas disfrutado más de la cuenta de las terrazas, las barbacoas y los helados. No pasa nada, el objetivo no es castigarte por lo que has hecho durante las vacaciones. El objetivo es volver a sentirte bien.
Empieza de forma progresiva, adapta la intensidad a tu condición física actual y ve recuperando tus hábitos poco a poco. Con el tiempo, notarás cómo mejora tu energía, recuperas tu ritmo y vuelves a disfrutar del entrenamiento.
Y si no sabes por dónde empezar, pide asesoramiento a nuestros monitores, te ayudaran a diseñar un plan adaptado a tus objetivos y a tu nivel.
Este septiembre, vuelve a entrenar. Vuelve a cuidarte. Vuelve a sentirte bien. Tu próximo objetivo empieza con una decisión: empezar.

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